Nunca hay un adiós
si no quieren
las mariposas enamoradas.
El alma se quiebra
cuando ellas
se separan,
pero el adiós no es más
que una sombra en su mundo.
El tiempo envejece
pero no sella la palabra.
El adiós es un mito
porque ellas siguen enamoradas.
“Volamos
y con el viento bailamos.
cantamos
y con las palabras
nos abrazamos.”
Muerte, ¿un adiós?
No temen.
Su amor, donde estén,
siempre dirá, un hola

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