Como rompían las olas
aquella noche de noviembre.
Como oí tu voz
a través de aquel viento
proveniente del norte.
La tormenta se alejaba
cuando tus versos
sonaban más fuertes.
¿Era yo acaso la tinta
que marcaba los pasos
de tus estrofas?
El mar me cubría
pero no lo temía.
Siempre que me llamaras
yo volvería.
No hay muerte.
No hay dolor.
Si mi vida la recitas,
ella será poesía.

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