El fuego perdido de las nubes.
La luz que emerge
y te acaricia desde los cielos.
La sombra que se oculta
para no vuelvas a llorar.
El atardecer
que no se despide
sino que te recibe
tocando el piano
y cantando hasta que el viento cese.
Soy la música
que no se detiene
hasta que el tiempo truene
y haga gritar la amarga despedida.
Nunca llores
porque los pedazos que queden
serán eternas estrellas que brillen.

Deja un comentario