No recuerdo que escribí.
Pero en esos versos, ahí,
cayeron pedazos de mi.
No hay velo que oculte la mirada
donde reflejaba los errores que cometí.
Pienso que tu mano, tú,
siempre de invisible forma
oculta igual más allá de estos mares,
golpeó el desierto devolviendo el agua
donde morí con todas mis soledades.

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