Lanzamos el ancla
en un mar sin nombre.
Buscamos la tierra
sin paz ni descanso.
Somos los últimos
pero nuestras ganas de vivir
empujarán este barco
vaya donde vaya.
Seguiremos anclados
hasta que la estrella
que está noche salga
guíe nuestros pasos
a ese horizonte desconocido.
Buscaremos
y cuando por fin
lo encontremos,
el ancla permanecerá por siempre
en esa tierra
que el día de mañana
llamaremos por fin… casa.

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