Algo mío me gustaría contar
y es que de pequeño
al cine
me solían llevar.
Tres mosqueteros
me enseñaron hace tiempo
todo lo bello
que al entrar a una sala
podía encontrar.
Que ilusión más grande
cuando un estreno
estaba al llegar.
Daba igual
que numeración no hubiese
pues la emoción del momento
era algo que no se podía cambiar.
Los malos detalles pues
eran simples ramas
que había que descartar.
Nunca olvido esos momentos
en aquellos cines de barrio
que solíamos frecuentar.
Salas que sin duda
las de hoy
pueden envidiar.
Gracias a esos mosqueteros
la magia del cine
me llegaron a enseñar.
Los Goya, los Oscars…
Era algo que sin duda
había que celebrar.
Que gran mundo el cine.
Que bellos momentos
que aún a día de hoy
hay que disfrutar.
Pero sin duda….
Jamas podré olvidar
todos aquellos momentos
que pudimos disfrutar.
Que sigan perdurando
aquellos cines que aún
se puedan salvar.
Por y para Luis y aquellos que nos acompañaban en estas aventuras.

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