Tumbado,
veo las hojas al viento
que acarician nuestro Otoño.
Viéndote,
recitas los versos
cuando la lluvia
se desliza por las ramas
besando su cuerpo.
Duermo,
sigo esperando
que tu canto
una vez más
hechice mis sueños.
Te espero,
mil otoños
a que vuelvas
al fin con el viento.

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