Llevamos horas
aquí sentados,
contemplando una guerra
que al parecer
nunca llega a su fin.
El silencio deja pensar
pero a su vez sientes malestar
pues mil ojos te acechan
esperando que un paso
vuelvas a dar.
El sudor, temible,
empieza hacer su aparición.
Siento sus gotas caer
y estas, no se pueden controlar.
El tiempo sigue.
El tic tac creo oír,
pero es mi corazón
que late con toda intensidad.
Piensa, piensa…
Me digo sin cesar.
Una solución
habré de hallar.
Por fin,
un rayo de luz
se dejó ver.
Una respuesta
a mi cansada cabeza llegó.
Miro por fin a mi enemigo,
y con un jaque
termino esta batalla
que al fin tuvo su fin.

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