La soledad ha venido por mí
y con sus largas manos me ha rodeado,
formando cuatro muros
de ramas de espinas enlazándose.
Y cada vez que pasa más y más tiempo,
esos muros van creciendo
como un árbol en plena evolución de la vida.
Cuanto más crece, más grandes son las espinas
más dolor aparece; comienzan a clavarse…
Hasta que el momento llega y muero de la desesperación

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