Cuando despiertes
y mires por la ventana,
no pienses en aquello
que haga nublar tu día.
Cuando te mires al espejo,
piensa que eres la primera luz
que despierta
y que no se ha de apagar
a lo largo del día.
Cuando te ates los zapatos
y vayas a cruzar la puerta,
no temas en dar tropiezos
ni subir colinas.
Cuando vuelvas a casa,
piensa que sigues siendo esa luz
y que es tu vida.
Eres el mejor.
Eres la mejor.
Da igual lo que llueva.
Nos mojaremos.
Pero, el Sol,
volverá a iluminarnos
en un nuevo día.

Deja un comentario