Los navegantes

By

Estaba sumido en la oscuridad.

Mi cuerpo yacía desvanecido

como si la vida me hubiese abandonado.

De las sombras de la noche

una luz apareció entre las cortinas

que no dejaban ver más allá de mi celda.

Esa luz en verdad eran tus ojos

que me hicieron ver por primera vez.

Sentí tus manos que me rescataban

y ya, con tus labios junto a los míos,

juré que el valle donde ahora estamos

nunca lo abandonaría.

Somos la luz y la noche.

Somos el mar y la tierra.

Somos dos navegantes en un rio

que jamás acaba.

Posted In ,

Deja un comentario