Hemos navegado
largo tiempo a un destino
que jamas hemos visto.
Hemos dejado que el viento
empuje por estos mares
que reflejan el cielo.
Haciendo pensar,
si realmente,
ya estamos en él.
Sientes la brisa en tu rostro
erizando tu piel
al sentir que tocan notas
que nunca pensaste escuchar.
Deseo,
nunca llegar.
Viajaría contigo
sin nunca volver atrás
y nunca acabar.
Realmente,
¿Qué destino hay?
Para mí,
ese mismo,
es cada segundo
que el tiempo nos pueda regalar.

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