
Ayer vi tu primer atardecer
preguntándome
cómo será el camino.
No te temo
porque hagas de mí,
alguien canoso y mis manos
con que ahora te dibujo
arrugadas me vea.
Toco el aire
y pido un deseo.
Aquellos que amo
sean por tanto tiempo
miradas de muchos
primeros atardeceres.

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