Siempre seré tu fuego

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Temo que mis ojos
se perdieron entre las llamas del fuego
que hacían cortina de tu rostro
y encendían tu mirada
vibrando mi alma.

Tus cabellos oscuros
bailaban con la brisa
que el mar nos traía,
apartando el fuego suficiente
para acercarme y jurarte,
con mis manos en sus brasas,
el amor eterno en el que jamás creí
hasta que te conocí.

Si de verdad me amas,
la muerte nunca me podrá llevar.
Aunque mi cuerpo un día se desvanecerá,
juro ser las llamas de un fuego
que ya nunca se apagará.
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