No llores.
Que no caigan tus lágrimas.
Que sea la lluvia
que únicamente te toque el rostro.
La tristeza
es una capa que nos tapa.
Es una manta que puede ser
más o menos pesada.
Pero, ¿sabes?
Tú puedes con ella.
Da igual cuántas tengas.
Tú puedes quitarlas de encima.
Tómate el tiempo
que necesites…
la lágrima que caerá al final,
será seguro una de felicidad.

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