Has ganado.
Has podido conmigo.
Tu guadaña no es negra.
Es dorada.
Es de oro puro.
No es bello.
No es hermoso.
Es el color que ha destruido
mi existencia.
Es la avaricia
del mundo que no tiene corazón.
Los ojos del abismo
que caen día tras día seres como yo.
Son la moneda que tiene doble cara
y su risa malévola inunda mi corazón.
Nunca te veré la cara
porque bajo tu manto negro
eres mil caras y ninguna.
Solo espero que se desgarre la hoja
cuando me atraviese
para no hacer daño a nadie más.
Te llevaré conmigo donde
tu valor solo sea una mancha negra de carbón.
Me odias…
Te odio…
Con mis lagrimas,
creo que aún veo los ángeles caminar
y pongo esperanza en un milagro
que su mano me reviva
en el último suspiro de esta batalla
que no tiene final.
No soy poeta.
Solo soy el chico
que quiso amar.
Deja un comentario