Adoro escribir
cuando las primeras lluvias
riegan los bosques
y las gotas de los árboles
caen sobre mi máquina de escribir
golpeando sobre las teclas
y humedeciendo las letras
ya casi borradas.
No importa que el agua
caiga sobre mi.
No importa que el agua
borre la tinta sobre mis hojas.
Recitaré mis versos
mientras sigáis a mi lado.
Las letras están impregnadas
en las yemas de mis dedos.
Las pintaré sobre vuestra piel
si así lo deseáis.
Temo cerrar los ojos.
Temo dejar de escribir.
Temo que me olvidéis.
Que belleza una gota
caída del cielo
cuando es deslizada
por vuestro cabello
hasta vuestro rostro
y más aún,
bebida por vuestros labios.
Ya cesa la lluvia.
Llega el silencio
por un momento
hasta oír vuestra respiración.
Estáis cerca.
Estáis a mi lado.
Vuestros labios se acercan.
Mis manos tiemblan.
Cierro los ojos
no dando fin al poema
sino siendo parte de él
y al fin,
de vuestro corazón.
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