Recuerdo, sentado donde estoy ahora,
como mirabas al vacío
de aquello que no pude ver.
Recuerdo, llamarte y sin responder,
alzaste la mirada oyendo igual un eco
en aquella cueva que te adentraste.
A pocos metros de ti estaba
y al coger tu mano,
despertaste de aquel sueño
que te apresó y te llevo lejos de mi.
Nunca me dijiste donde fuiste.
Simplemente volviste.
No pregunté.
Solo absorbí esos momentos
que dura vida me regaló de ti.
Ahora sólo en esta silla,
miro hacia aquella cueva
donde con un mazo rompo las piedras
y dejo el sol iluminar la noche
que no acabará por apagar lo que queda de mi.
Hoy no.
Seré rescatado y nunca más
seré apresado.
Iré a casa.
Donde…
me estará esperando.
Deja un comentario